En Sudáfrica, el director de un colegio enterró viva a una perrita discapacitada por considerarla una molestia

A diario en diversos lugares del mundo suelen ocurrir casos de maltrato animal, que nos dejan ver que definitivamente la maldad humana no tiene límites. Lo más triste de todo, es que son muchos los animalitos indefensos, que sufren a manos de personas que parecieran no tener sentimientos ni buenos valores, ni mucho menos amor en sus corazones.

Una muestra de esto, lo podemos ver con un caso reciente ocurrido en Sudáfrica, en donde el director de una institución educativa ordenó que se enterrara viva a una perrita discapacitada, porque para él representaba una ‘molestia’. Por fortuna, las cosas no salieron como este malvado hombre las había planeado.


© Foto: Mdzananda Animal Clinic

Afortunadamente la perrita pudo ser salvada del trágico destino que le esperaba

El nombre de la perrita que tuvo que vivir esta trágica experiencia es ‘Lily’, quien tenía sus patitas traseras paralizadas debido a algunas lesiones que sufrió antes. De acuerdo a lo que se cuenta, Manono Makhaphela (el director de la institución educativa), no toleraba escuchar los ladridos de la perrita, quien lo hacía para pedir comida. Motivo por el cual, decidió mandarla a enterrar viva.


© Foto: Mdzananda Animal Clinic

Fue así, que el director les ordenó a algunos de los conserjes que trabajaban en la institución que se deshicieran de la perrita. Ante esto, los mencionados conserjes cruelmente decidieron enterrar viva a la pobre perrita, a unos metros de la cancha de tenis del centro educativo.

Por fortuna, una trabajadora de la institución educativa que se encargaba de labores de mantenimiento, pudo percatarse de la terrible situación que estaba sucediendo y rápidamente denunció este cruel hecho, contactando a la Clínica de animales Mdzananda.

Una vez recibida la alerta, los encargados de la clínica tomaron cartas en el asunto, rescatando a la perrita de una muerte segura. Tras ser rescatada la pobre Lily, fue examinada en la clínica, allí se pudo descartar la existencia de heridas graves.


© Foto: IFAW

En cuanto a las consecuencias para el hombre responsable de este hecho tan cruel, se supo que el mismo enfrentó cargos al ser acusado de negligencia, crueldad y tortura animal. Ante esto, recibió una multa y se le ordenó implementar en la institución educativa, un programa durante cinco años, destinado a tomar conciencia sobre la importancia que tiene la protección animal.

Por su parte, los conserjes que se encargaron de enterrar viva a la pobre perrita, también enfrentaron cargos de maltrato animal, y se vieron obligados a cumplir alrededor de 150 horas de trabajo comunitario.


© Foto: IFAW

En la actualidad, la vida de Lily es muy distinta. La perrita fue adoptada por Helen Walne (una periodista que estudiaba su historia de cerca). Además, gracias a un tratamiento llevado a cabo esta perrita volvió a recuperar la movilidad de sus patitas traseras. Encontrándose ahora viviendo la vida feliz que merece, en compañía de una familia que la ama incondicionalmente.