¿Es bueno o malo dormir con nuestros gatos?

En las ciudades actuales, debido al poco espacio que generalmente suele haber en los hogares, es muy común que las personas deseen dormir con sus adorados gatos.

Esta costumbre tiene un importante aumento en las personas que viven solas, quienes encuentran una compañía en sus gatitos, más aún, si están todo el día fuera de casa trabajando y extrañando a sus mascotas.

De todos modos, es una duda muy común que las personas no sepan si realmente es algo bueno o malo dormir con estos animalitos. Especialmente, cuando en el hogar se encuentra una mujer embarazada o niños.

Las personas que están acostumbradas a dormir con gatos saben que los beneficios son evidentes, y que tanto el ronroneo como el calor corporal de ellos son ventajas que aumentan el bienestar al momento de dormir en invierno.

Debido a que los gatos tienen una temperatura corporal mayor que la de los seres humanos, esto ayuda a que en invierno se pueda lograr una mayor y más relajada conciliación del sueño. Junto a esto, el afecto y tranquilidad que demuestran los gatos hace que se transmita también a sus dueños, y que por lo tanto estén más tranquilos y sean más afectuosos también.

Pero no solo dormir tiene sus beneficios. Despertar junto a un gato también es bueno, ya que se amanece de mejor humor cuando se ve al gato jugando y corriendo por la habitación.

El costado negativo aparece cuando las personas duermen con los gatos cuando estos son pequeños, pero dejan de hacerlo una vez que crecen, enviando a los gatos a que duerman en una cama especial para ellos.

Esto puede provocar que los gatos terminen estresados, ya que no comprenden por qué motivo antes sí podían dormir con sus dueños y ahora no.

Asimismo, en verano también puede ser una mala idea dormir con un gato, teniendo en cuenta la alta temperatura corporal que tienen, sumado a los pelos que largan y los movimientos que puedan hacer durante la noche, lo que podría derivar en un sueño interrumpido.

Pero además de esto, no debemos pasar por alto las enfermedades zoonóticas que nos pueden transmitir, como tiña, rabia, hongos, garrapatas, sarna y otras infecciones.

Esto hace necesario que sea siempre recomendable llevar a los gatos a una visita veterinaria por lo menos cada 6 meses.